La cerámica española e italiana presiona a Bruselas para frenar el nuevo coste del CO₂
El sector cerámico de Castellón y Emilia-Romaña llevó este miércoles su batalla al Parlamento Europeo, donde reclamaron congelar los recortes de derechos gratuitos de emisiones previstos para 2026.
La industria del azulejo no se rinde. Representantes del sector de España e Italia se reunieron en Bruselas en un acto conjunto bajo el título The Future of European Ceramics para exigir a la Comisión Europea que suspenda la revisión del sistema de comercio de emisiones (ETS), cuya entrada en vigor está prevista para abril y que supondría un sobrecoste de hasta 160 millones de euros anuales para las empresas españolas.

El encuentro reunió a patronales, presidentes de diputación, alcaldes, conselleres autonómicos y eurodiputados de PP, PSOE y Compromís. Una representación difícil de ignorar, aunque Bruselas ha preferido el silencio: no confirmará su posición hasta dentro de dos semanas, y fuentes cercanas al proceso reconocen que un cambio de rumbo parece poco probable.
El argumento central del sector es claro: la cerámica apenas representa el 0,9% de las emisiones reguladas por el ETS, pero no dispone de tecnologías alternativas maduras para descarbonizarse más rápido. Sin soluciones reales disponibles, el sistema se convierte, en sus palabras, en «un impuesto cuyo valor lo marca la especulación financiera».
Entre las medidas que reclaman figuran la congelación de las asignaciones gratuitas actuales, una revisión de los criterios técnicos del sistema y ayudas europeas específicas para investigar nuevas vías de descarbonización. Los distritos de Castellón y Emilia-Romaña concentran el 80% de la producción europea de baldosas y más de 38.000 empleos directos.


